"Tu perfume olvidado como una carta puesta boca abajo en la mesa."
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NAVEGAR SOBRE LAS MANOS
lunes, 21 de mayo de 2012
Ellas se fueron a unas ciudades donde no las espera nadie, y da lo mismo Bristol que París, que aqui sigue siendo otra cosa, la cosa de siempre, y aquí sí que no espera nadie, y vaya a saber uno si alguna vez alguien esperó, a veces suena un tango, y veo la tumba de Cortázar por la televisión, y te escribo desde un domingo de despedidas, de lluvias de verdades falsas, y sabés, es tan fácil de repente volver, reiterar en las viejas costumbres y las viejas calles, en el barrio de la infancia, tener 10 años otra vez, y entonces te das cuenta de que argentina queda tan lejos como tantas otras cosas que ya desde donde estamos no se ven, que a veces(y siempre no sólo a veces) somos como olas, soy una ola que en realidad ya no está en ninguna parte, esperando como todos los que sólo saben dormir con esa nostalgia y después despertarte con esa melopea de tiempo que avanza y no vuelve y si volviera tampoco serviría de mucho, ah si, y claro que vos tambien te desesperás desde la ciudad en la que estás, en la que lees esto como un anhelo, desde la misma cosas de siempre, desde la misma noche en la que sin poder dormir, seguramente pensás que también nos verán a nosotros dentro de un tiempo en una tumba. Y vos tan lejos y yo tan sola. Y el tiempo que sigue avanzando y nosotros siempre obstinados en pensar en antes, en otro tiempo, en otro tiempo antes que este, muchisimas horas antes que esta, hace muchos días antes que este, muchas noches antes que esta, antes de escribirte esta carta, aunque no te la mande y sólo sea algo inútil que quizas con el tiempo también deje de existir.
"Tu perfume olvidado como una carta puesta boca abajo en la mesa."
"Tu perfume olvidado como una carta puesta boca abajo en la mesa."
sábado, 19 de mayo de 2012
Entonces puede que me suba al ascensor, te recuerde leyendo cosas horribles de un libro horrible de hace tiempo, y sonrías.
Puede que salga a la calle y recuerde tu forma de llorar.
Puede que pase por un supermercado(librería o farmacia) y recuerde, siga recordando cosas irrecordables, como cuando jugábamos a ser desconocidos en el metro, discutir de mentira, hacer drama delante de todos y después volver a casa y disimular que no había pasado nada, que ya no éramos otros, que ya no apagábamos las luces para dejar de ver tanto miedo confuso en las paredes(y en los huesos, y en tu pelo, y en tus ojos que dejaron de mirar hace tanto, y lo sabes, y lo escribo porque lo sabes, y lo escribo porque no quiero saberlo.)
Puede que llegue a la siguiente calle, recordarte cuando llego a la puerta de un antiguo teatro que cerró hace tiempo, pero que aún conserva carteles de una obra que en otro tiempo empezaba a las 20.00 de la tarde, aún hay carteles, y quién se para a verlos si están llenos de polvo, por eso es fácil recordarte, por eso ando como un fantasma por esta ciudad, por eso es fácil dejar la casa y salir, ver el destrozo y la desolación adentro de un vagón de metro donde nadie mira y en realidad nadie quiere mirar de la misma manera que yo escribo sin querer escribir, sin querer que leas, sin querer que te vayas de la misma manera que un día tampoco quise que vinieras, pero cómo me podías entender si vos pensabas que cada paso que dábamos era un salto, pero cómo dar saltos sin saber saltar.
Y así irremediablemente se llega al hundimiento y se abre un cuaderno para dibujarte con palabras, para escupirte con recuerdos y quererte desde la más terrible vulnerabilidad, pero cómo podría explicarte si ahora mismo debes estar siendo todo eso que jamás fuiste, pobre de vos lindo, loco lindo que ibas y venias sin poder gritar bajo tres kilos de cemento en la nuca. Pero quizás todavía vas dando saltos por ahi, y yo todavía te escribo en pleno desplome, en pleno desmoronamiento, un cataclismo que te recuerda cruzando un puente, una calle, cruzando cualquier muro infranqueable hasta llegar a mi.
Puede que salga a la calle y recuerde tu forma de llorar.
Puede que pase por un supermercado(librería o farmacia) y recuerde, siga recordando cosas irrecordables, como cuando jugábamos a ser desconocidos en el metro, discutir de mentira, hacer drama delante de todos y después volver a casa y disimular que no había pasado nada, que ya no éramos otros, que ya no apagábamos las luces para dejar de ver tanto miedo confuso en las paredes(y en los huesos, y en tu pelo, y en tus ojos que dejaron de mirar hace tanto, y lo sabes, y lo escribo porque lo sabes, y lo escribo porque no quiero saberlo.)
Puede que llegue a la siguiente calle, recordarte cuando llego a la puerta de un antiguo teatro que cerró hace tiempo, pero que aún conserva carteles de una obra que en otro tiempo empezaba a las 20.00 de la tarde, aún hay carteles, y quién se para a verlos si están llenos de polvo, por eso es fácil recordarte, por eso ando como un fantasma por esta ciudad, por eso es fácil dejar la casa y salir, ver el destrozo y la desolación adentro de un vagón de metro donde nadie mira y en realidad nadie quiere mirar de la misma manera que yo escribo sin querer escribir, sin querer que leas, sin querer que te vayas de la misma manera que un día tampoco quise que vinieras, pero cómo me podías entender si vos pensabas que cada paso que dábamos era un salto, pero cómo dar saltos sin saber saltar.
Y así irremediablemente se llega al hundimiento y se abre un cuaderno para dibujarte con palabras, para escupirte con recuerdos y quererte desde la más terrible vulnerabilidad, pero cómo podría explicarte si ahora mismo debes estar siendo todo eso que jamás fuiste, pobre de vos lindo, loco lindo que ibas y venias sin poder gritar bajo tres kilos de cemento en la nuca. Pero quizás todavía vas dando saltos por ahi, y yo todavía te escribo en pleno desplome, en pleno desmoronamiento, un cataclismo que te recuerda cruzando un puente, una calle, cruzando cualquier muro infranqueable hasta llegar a mi.
jueves, 17 de mayo de 2012
nunca me hicieron estudiar Cortázar
en el colegio, ahi empezaron
mis desgracias.
aunque después vino todo lo demás, los poetas muertos y las noches infinitamente rotas(te fue fácil irte sin arreglar nada), y tal vez el café que nunca mas te hice, las rodillas sucias que no se podían mantener en pie y esas sábanas después de hacer el amor que no significaban nada. Claro que a veces camino por estas calles creyendo que me fui lejos y no soy más que el fantasma de algo que fue, pero que ya no, que ya no soy esa que va por ahi caminando con un vestido relleno de olvido por todos lados, por decadencia y un poco de ruina y caos y todas esas palabras que escribiste en aquella pared mientras los extranjeros te fotografiaban creyendo que no te dolía, creyendo que porque hacía sol uno ya podía sonreír y seguir, y dejar de escribir la palabra vacío.
"qué fácil escupir palabras desde tu fragilidad rota que a veces sonríe y yo nose bien qué hacer."
en el colegio, ahi empezaron
mis desgracias.
aunque después vino todo lo demás, los poetas muertos y las noches infinitamente rotas(te fue fácil irte sin arreglar nada), y tal vez el café que nunca mas te hice, las rodillas sucias que no se podían mantener en pie y esas sábanas después de hacer el amor que no significaban nada. Claro que a veces camino por estas calles creyendo que me fui lejos y no soy más que el fantasma de algo que fue, pero que ya no, que ya no soy esa que va por ahi caminando con un vestido relleno de olvido por todos lados, por decadencia y un poco de ruina y caos y todas esas palabras que escribiste en aquella pared mientras los extranjeros te fotografiaban creyendo que no te dolía, creyendo que porque hacía sol uno ya podía sonreír y seguir, y dejar de escribir la palabra vacío.
"qué fácil escupir palabras desde tu fragilidad rota que a veces sonríe y yo nose bien qué hacer."
martes, 8 de mayo de 2012
yo que te hablo y miro
desde el pasado
yo que te llamo y te grito
por si apareces
por si estás sentado en ese
banco donde tantos esperan
yo que escupo ruinas por la boca
mientras vuelvo a preguntarte
por si escuchas
por si te giras hacia atrás
y me ves desde ahi escribiendo todo esto.
porque el fantasma de lo que algún día
fuimos
hoy me sirve el café
hoy me peina el pelo y
me obliga a escribir
para nadie
siempre para nadie
porque todos se quedaron
ciegos y mudos y
muertos.
desde el pasado
yo que te llamo y te grito
por si apareces
por si estás sentado en ese
banco donde tantos esperan
yo que escupo ruinas por la boca
mientras vuelvo a preguntarte
por si escuchas
por si te giras hacia atrás
y me ves desde ahi escribiendo todo esto.
porque el fantasma de lo que algún día
fuimos
hoy me sirve el café
hoy me peina el pelo y
me obliga a escribir
para nadie
siempre para nadie
porque todos se quedaron
ciegos y mudos y
muertos.
viernes, 27 de abril de 2012
Lo escribo. Porque hoy es lo único que se puede hacer o decir o leer desde otros ojos que no son los míos para no gritar más. Ni siquiera lo escribo en realidad. Lo hablo. Te hablo de que coleccionas muchos inviernos bajo tus abrigos(y bajo los ojos y bajo las rodillas) y pocos(muy pocos) lunares en la espalda. No sabes llorar(no te llamas Horacio, pero no sabes llorar), ahora te observo desde lejos(casi no te veo) por eso hablo y no escribo, quién sabe si se escucha desde ese otro lado(si lo escuchas llamame). Un día dijiste que estabas atrás mío pero no podía verte, y ahora soy yo la que está detras inventando en tu espalda(que enrealidad no está aqui porque no estás aqui, porque ni siquiera estoy yo aquí) un lenguaje que tenga un poco más de sentido que todas las cosas que nunca escribí en las cartas sucias que te di despues de una noche volando entre nuncas y siempres que al final querían decir quién sabe que al final quería decir algún día(algún día es una expresión de mierda que termina significando nada. Y ahi termina el círculo). Todavía hay una taza de café que se sigue desparramando en tu almohada desde hace años y mientras ocurre todo eso se escucha una canción que pusiste un día en mis manos y tambien se termina por estrellar contra las paredes de tus palabras y de tus manos que ahora mismo quizás tocan una guitarra que no escucho(porque estás lejos y lo sabemos. Muy clarito lo sabemos).
Joy division le hace el amor a tu recuerdo mientras yo escribo palabras que mañana solo serán otro vacío que borrar(cómo si pudiéramos, cómo si supiéramos). No aprendimos casi nada (no aprendimos nada) y sin embargo intentamos coser una adolescencia, esa donde soñábamos que serías un cantante de un grupo de rock y yo una escritora reconocida que escribiría mentiras en libros y verdades en tu cama(o tal vez era al reves). Y no cumplimos nada. Por aquí solo hay velas(y sólo iluminan una maleta llena de fotos que nunca hicimos), promesas que ahora me dan la mano y me secan lágrimas(y por qué me dan la mano).
jueves, 5 de abril de 2012
A mi también me duele el tiempo.
A mi también me duelen los huesos cuando me doy cuenta que hoy somos recuerdos oxidados, que somos sólo la humedad. Sé también que te duele, como me duele a mi, que la gente solo sepa quedarse sentada en una silla con la luz apagada y los recuerdos bailando en círculos alrededor de una desilución vacía y una tristeza que hace estallar las ventanas. A mi también me duele(y me corta y me ahoga) saber que tu cama es otra cama, que tu amor es otro amor, que hoy estás lejos y que me imaginas despues de hacer el amor con otra mientras yo me miro en un espejo con unas lágrimas desafinadas y descordinadas que ya no saben hacia dónde ir, mientras estoy bajo sábanas tratando de descrifrar todas esas palabras que solo puedo escribir y gritar, o mientras camino por una calle apenas iluminada que termina siendo como una escena de un teatro falso y lleno de polvo al que la gente va sólo por los recuerdos o porque en otro tiempo pasaban obras magníficas, y ahora el polvo. Ahora sólo el polvo y el fracaso se juntan y terminan siendo como barro, como un pozo sin fondo en el que ya nadie te escucha porque a nadie le importan los pozos de los demás ni la profundidad y mucho menos la razón por la que uno decide caer así. Y también debería hablarte del miedo entre el pelo y las piernas, de la soledad definitiva que viene de vez en cuando cuando tu foto del cajon aparece entre la ropa y me aseguro de que aún esperas, de que aún estás del otro lado, en algún otro lado esperando, esperando siempre como en algún otro tiempo cuando las rodillas no se nos desequilibraban de esta manera.
A mi también me duelen los huesos cuando me doy cuenta que hoy somos recuerdos oxidados, que somos sólo la humedad. Sé también que te duele, como me duele a mi, que la gente solo sepa quedarse sentada en una silla con la luz apagada y los recuerdos bailando en círculos alrededor de una desilución vacía y una tristeza que hace estallar las ventanas. A mi también me duele(y me corta y me ahoga) saber que tu cama es otra cama, que tu amor es otro amor, que hoy estás lejos y que me imaginas despues de hacer el amor con otra mientras yo me miro en un espejo con unas lágrimas desafinadas y descordinadas que ya no saben hacia dónde ir, mientras estoy bajo sábanas tratando de descrifrar todas esas palabras que solo puedo escribir y gritar, o mientras camino por una calle apenas iluminada que termina siendo como una escena de un teatro falso y lleno de polvo al que la gente va sólo por los recuerdos o porque en otro tiempo pasaban obras magníficas, y ahora el polvo. Ahora sólo el polvo y el fracaso se juntan y terminan siendo como barro, como un pozo sin fondo en el que ya nadie te escucha porque a nadie le importan los pozos de los demás ni la profundidad y mucho menos la razón por la que uno decide caer así. Y también debería hablarte del miedo entre el pelo y las piernas, de la soledad definitiva que viene de vez en cuando cuando tu foto del cajon aparece entre la ropa y me aseguro de que aún esperas, de que aún estás del otro lado, en algún otro lado esperando, esperando siempre como en algún otro tiempo cuando las rodillas no se nos desequilibraban de esta manera.
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