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NAVEGAR SOBRE LAS MANOS

domingo, 12 de octubre de 2014

De esta lado llueve.
Hasta en la distancia te puedo
ver
dibujar utopías en las paredes
enlazar las mañanas con las noches
para que los días pasen
más rápido
como esos trenes
que llevan la misma gente
con la misma ausencia de vida
en la nuca
en la espalda
en los ojos de todos los
que viajan
en el tiempo
de lo que ya no existe.

Y puedo verte
llorando poesías
sobre las heridas viejas
y las tenues esperanzas
nuevas o renovadas

Y puedo escribirte
desde tus labios
en los que me escondía
cuando afuera no paraba
de llover
o de llorar

Y puedo recordar
el leve tacto de
tus manos
en mi columna
para no caer
de tanta inestabilidad
y me quisiste enseñar
a encontrar y adueñarme
del equilibrio
aunque a veces un libro
se rompía de tanto diluvio
y después se empezaba a recomponer
de a poco
con palabras y comas
porque la vida era eso

renacer y buscarte
dentro del equilibrio
del que ya nada sé
del que nunca supe adueñarme
ni hacerlo parte de mi
como vos hacías
con mi boca y mi sexo

vos que me enseñabas
tanto
y hoy no aprendí nada
porque la lluvia sigue
y de este lado el agua
está por llevarme
tal vez al encuentro
de un equilibrio
inexistente en esta ciudad .



viernes, 10 de octubre de 2014

Hasta los pájaros más inagotables
se incendian de realidad
y se  aniquilan
se devastan
se arrasan
se destruyen
se olvidan
no 
si 
no

lunes, 6 de octubre de 2014

ahora
ahora que
la silueta de tus dedos
inexistentes
me tocan y me hacen vomitar
el frío despiadado que besa tu soledad
al final de cada día
al principio de cada noche

ahora que
tus ojos me miran
desde un lugar
tan lejos
que se vuelve cerca
es decir,
adentro mío,
pero no sangran ese
color verde
que solían lloverse un tiempo atrás


ahora que
tus piernas dejan de caminar
para elevar vuelo
y mirar desde arriba
del techo de mi habitación
los suplicios los gritos
los desgarros de mi nombre
que se rompe y se rehace
para volver a reconocerme.

ahora que
tus pequeños dientes
quieren comerse las putas conciencias
de los creadores de aviones
pero las paredes de los aeropuertos
se están cayendo
mi amor
el tiempo se está deshaciendo
entre tu boca y mi lengua
mordida indefinidamente por esa vejez
que nos llegó anoche
de repente

adentro de tu auto
en donde la lluvia empezaba a entrar
como conmovida por la mierda de escena
patética y triste que estábamos tejiendo
con mocos y lágrimas y las voces
las lúgubres voces que decían

no puedo verte más
no puedo comerme más tus ganas
de querer romper todo el desorden caótico
que reina en mi vida desde los 12
no quiero verte no puedo verte
nos quedamos ciegos hace rato
ebrios de tanta cielo herido
no quiero ser tu vida
tu pobre vida
si vos querés volar y vas a volar
vaya si vas a volar,
en madrid vas a encontrar otros muros que
romper y que arreglar para volver a romper y volver a arreglar
y amar finalmente
- y una canción decía que en otra vida
tal vez
tal vez vamos a encontrarnos mi amor-


y yo quería que la lluvia te inundara
y te dejara sin respiración
porque no te merecías más
que una muerte lenta y dolorosa
y lacerante y lamentable
por ser asi
por decir asi
por ser
por decir
por

glup  glup

sábado, 4 de octubre de 2014

 "¿Qué película te gustaría ver?
¿Qué canción te gustaría oír?
Esta noche no tengo a nadie
    a quien hacerle estas preguntas.

Me escribes desde una ciudad que odias
a las nueve y media de la noche.
cierto, yo estaba bebiendo,
mientras tú oías a Bach y pensabas volar. "








Y porque también era de esa manera, en donde se crecía y decrecía a partes iguales, donde el pasado ya no tenía más manos para agarrarnos los miedos del presente, donde tus ojos ya no tenían la capacidad de amoldarse a mi ansiedad, donde ya no había más agua en esta habitación que pudiera apagar todo ese fuego que salía de tu boca y tus palabras - mojadas y absorbidas inevitablemente por la exasperación que te manejaba y te llevaba siempre hacia el otro lado contrario a mi, siempre a ese otro lado donde te levantás por las mañanas cuando irremediablemente es la noche, pero uno busca el sol sabiendo, sabiendo que por algún lado debe estar aunque todo lo que nos rodea es ausencia y un grito hueco de la oscuridad que nos dice que no, que tal vez algún día, pero hoy no.

Tal vez era cierto que habían llegado a ese inexorable punto en que el amor no era más que un pájaro que volaba - ahora en otra dirección, siempre en otra dirección - y que estaban en esa transición que comenzaba en el inicio del conocimiento de otras manos y otros ojos y otros infiernos donde nos habríamos de perder, donde nos habríamos de perder y de encontrar como en los ojos de antes, los de siempre, los que ya no son nuestros ni los de siempre y que vagan en la nada, que se convierten en ese humo que se mete por los ojos y por la boca haciendo zigzag por adentro, comiéndonos los pulmones y las vértebras, tan parecido a la muerte, a la muerte que con el tiempo nos hace revivir y tal vez poder girarnos y mirar al pasado con el desprecio y la lástima características de los que nos perdemos constantemente y no sabemos hacer otra cosa más que dolernos y revivirnos a través de los días y la piel de las cosas que ya no existen. 

martes, 21 de enero de 2014

Hace mucho que la poesía se me escapa de los dedos,
de esta máquina negra y abatida que sólo recibe
poesía hecha de mentiras, o de verdades irrecordables,
como tu voz cuando amanecías entre
esas sábanas donde tantas veces derramamos miedos,
y flores secas y caramelos,
y cartas de hace tiempo, dónde te decía que pronto,
que algún día.

ahora vos derramás la felicidad, pero de mala manera,
la malgastás porque sos un chiquilín,
de tus ojos ahora sale una especie de líquido negro,
como lágrimas enojadas o tristes,
o las dos cosas, quizás derramás poesía sin saberlo
pero yo lo escribo, y no tiene mucho sentido.

vos seguís hablando de muerte,
vos te seguís yendo lejos y casi
que no llego a alcanzarte, aunque eso
pasa desde hace tiempo, que vos pasás una línea
y pretendés que vaya detrás, que corra y llegue y muera como vos.

pero no quiero,
pero por qué no me dejas acá con estos libros,
viejos, de escritores viejos, de poesía vieja
y desteñida, pero vos no entendés nada de literatura.

y dijiste que a mi me encanta hablar de amor y
de dolor, que miento, que en mis ojos algunas noches
viste un monstruo, uno que vos creaste
pero hace tanto mi amor,
pero hace tanto que ese monstruo está,
aunque tampoco tiene mucho sentido.

ahora estás un poco anestesiado,
yo un poco adolorida, llena de odio y rencor,
porque por vos no escribí mas, porque la literatura es para los desgraciados,
pero ya ves donde estoy, a donde he vuelto, a donde vuelvo siempre,
a estas palabras, huecas, rotas, llenas de ratas y líquido negro.

pero vos no entendés de literatura.

viernes, 18 de enero de 2013

escribo enojada
que extraño tu espalda,
que la muerte a veces se encandilaba cuando me mirabas
que a veces hay un aullido dentro de la cocina
donde nunca desayunaste
que las cortinas se hacen espuma
que mi voz ya voló

que has dicho que soy inocente
y que los libros no dicen nada

yo sé que ahora está hirviendo tu garganta
y que mi pelo ya es fuego,
y no importa,
  y está bien.


miércoles, 2 de enero de 2013

Tampoco es novedad que llevo una vida apócrifa, que desde hace bastante tiempo ocupo un lugar que no me pertenece, en el que me muevo con una lentitud característica de la gente que se para a observar una librería llena de libros y poetas muertos, con esos ojos atónitos con los que miramos una contraportada tan vacía como su historia, es decir, esa lentitud con la que también mis ojos miran hacia arriba a la ventana superior de un edificio donde me veo a mi misma suicidándome, o gritando en silencio al absurdo que se suicide él, pero tampoco te asustes, yo te lo cuento como desde afuera de mí, como se cuentan las cosas ahora que las manos se congelan, y que no estás, y que realmente nadie escucha.