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NAVEGAR SOBRE LAS MANOS

sábado, 3 de enero de 2015

Una vez te vi con las manos mojadas
secando a la mujer que era antes,
mientras yo le rezaba a un
árbol marchito.

Te vi ser joven y mirar
fijamente a través de mi pelo
el rostro de mis viejos amantes
y odiarlos y renegarlos

Eras un dragón incurable,
incendiabas mis dientes,
mientras yo miraba
el temblor del futuro
que nos miraba
desde unos ojos inertes.

Años más tarde
la muerte
la lente muerte deslizándose
sobre un año impronunciable,
sobre una cama mojada y harta
de no existir, de no ser,
una muerte imprecisa
que todavía aún
late y vive irrevocablemente.


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